The Word for the Blog is Scientifiction

jueves, 26 de febrero de 2015

Relato: El proyecto ALGIA


Os presento mi primer relato. Como veréis tiene un historial un poco largo.

Hace ya unos cuantos años se me ocurrió en un sueño, en una de esas raras ocasiones en que te desvelas y consigues recordar lo que estabas soñando. Al momento me levanté y escribí unas cuantas notas en el ordenador. Un tiempo después, participando en un taller literario, rescaté la idea y escribí el relato.

Por aquella época recuerdo que lo presenté a una conocida antología (en castellano) y fue aceptado, pero después de muchas demoras y problemas en la publicación, descubrí que el relato no había sido incluido. Recuerdo que también lo presenté a otro concurso (esta vez en catalán) y no fue elegido entre los finalistas. Después de esto lo dejé abandonado en el disco duro de mi ordenador.

Han pasado unos cuantos años desde entonces. Lo he releído y descubro que me sigue gustando. Aunque, eso sí, visto con la perspectiva actual ha necesitado una revisión a fondo. Finalmente me decido a publicarlo en el blog, no sin cierta aprensión pero a la vez con la ilusión de compartirlo con todos vosotros. Ya sabéis, si alguien se anima a comentarlo, tomaré un poco de mi propia medicina ;-)

En fin, espero que lo disfrutéis.

Carles.


El proyecto ALGIA


Cuando me avisaron yo me encontraba como muchos otros estudiantes  al salir de la universidad: tenía en el bolsillo un título, que en mi caso indicaba Ingeniero técnico en informática de sistemas, pero no me convencía ninguna de las expectativas que tenía a la vista. En esos momentos lo más pragmático era abusar un poco más del bolsillo de mis padres y apuntarme a algún posgrado, de esos tan prestigiosos que seguro encuentras muchas salidas laborales. Ningún problema respecto a ellos: estarían encantados de continuar pagando, orgullosos de su hijo que se prepara para el día de mañana. Estaba considerando seriamente esta opción cuando me llamaron para una entrevista de trabajo de un proyecto científico.

La verdad es que fue una sorpresa que me seleccionaran. Para mí esto suponía una forma de salir del sopor pos-universitario en que me encontraba sin asumir un compromiso excesivamente largo y, lo que era más importante, una forma inesperada de obtener algunos ingresos. Incluso yo que soy como una gran sanguijuela que no para de succionar la renta familiar encontraba reparos a lo de continuar exprimiendo tanto dinero de mis padres. Aún recuerdo lo primero que se me pasó por la cabeza: Podré comprarme un coche de segunda mano. Por otro lado, confieso que habían despertado mi curiosidad. Después de todo, las palabras proyecto científico no sonaban tan mal.

Una vez firmado el contrato, acuerdo de confidencialidad incluido, me explicaron que el proyecto ALGIA consistía en una investigación médica pionera en el mundo: básicamente, se proponía experimentar una manera de visualizar el dolor humano.